CAS en Aguascalientes en noviembre
CAS
lunes, octubre 27, 2014
jueves, septiembre 18, 2014
viernes, septiembre 05, 2014
CAS hoy en el FCE

CAS
.
Booktuber Fest
Mesa redonda
Jóvenes, lectura y comunicación digital
Participan:
Alberto Chimal (México)
Sergio Téllez-Pon (México)
Karen Villeda (México)
Carlos Antonio de la Sierra (México)
Jóvenes, lectura y comunicación digital
Participan:
Alberto Chimal (México)
Sergio Téllez-Pon (México)
Karen Villeda (México)
Carlos Antonio de la Sierra (México)
Viernes 5 de septiembre de 2014
16:00 hrs
Fondo de Cultura Ecconómica
Carretera Picacho Ajusco 227
Col. Bosques del Pedregal
Delegación Tlalpan
17738, México, DF
Carretera Picacho Ajusco 227
Col. Bosques del Pedregal
Delegación Tlalpan
17738, México, DF
CAS
.
lunes, julio 21, 2014
sábado, julio 12, 2014
jueves, julio 03, 2014
Brasil 2014
No he escrito nada sobre el
Mundial de futbol. Tampoco lo haré ahora sustancialmente y con buen juicio porque para eso tenemos a Juan
Villoro. Lo que sí haré, hoy que estamos a un día de los cuartos de final, será un vaticinio implacable y, según mi leal saber, vigoroso. Alea jacta est y que la historia me absuelva.
Brasil despertará y goleará a Colombia (con que hicieran que se reeligiera
Santos y se acelerara el proceso de paz fue suficiente). Los alemanes tendrán un
partido épico contra Francia y harán que nunca más suene la marsellesa en la
insigne tierra de Guimaraes Rosa: el espíritu de Harald Schumacher se impondrá
sobre el de Patrick Battiston y volaran de nuevo dientes sobre la tersa gama de
una cancha de futbol. Holanda, muy a mi pesar, se encargará de fulminar el
sueño tico jugando basura, como lo ha hecho todo el torneo. Eso sí, una basura
mecánica, anaranjada y radioactivísima. Los diablos rojos belgas no podrán con la
rugosidad argentina, sobre todo porque la albiceleste tiene a Dios (el Bien siempre gana) y a un aspirante a serlo que también es hijo Di María. En semifinales Brasil sabrá que
los únicos niños del Brazil son cariocas y dará cuenta de los germanos (aunque sufra mi amigo Jerónimo, ínclito teutón de Ecatepec). En el camino, el gran
Miroslav Klose superará al gordito Ronaldo como el mayor anotador en las copas del
mundo. Argentina, por su parte, dejará en el camino a Holanda, país que jamás
ganará una copa del mundo 1) porque es un pueblo que históricamente no ha sufrido y 2) por
ojetes. En la final soñada Brasil-Argentina no habrá un nuevo maracanazo: Neymar
se echará el equipo al hombro y la mandará guardar un par de veces; Messi se desesperará, tirará una patada de otro
partido y será sancionado con la roja, y Di María sabrá que nos es hijo de esa
María y que su ciudad natal, Rosario en la mano, sólo le servirá para las cuentas y padres
nuestros ahora que el Madrid lo venda en 50 kilos. El diseño perfecto funcionará:
Brasil ganará la copa del mundo y su mote cambiará de pentecostés, perdón, pentacampeón, al de hexacampeón o ese país que, sólo por su garotas, tenía la obligación de beber su sexta copa mundial.
CAS
jueves, junio 19, 2014
Adiós, querida Ana
El cielo ya no es de este mundo. O es acaso que el mundo ya
no le pertenece a este cielo. ¿Cómo aceptar la fragilidad humana si no existe
un orden específico que prefigure su finitud? Somos quebradizos, limitados,
inverosímiles. Allá en los suspiros está la morada de nuestras sombras. ¿Cómo
aceptar las reglas de un juego que proyecta el azar como broma sin sentido? Se
dice que así son las cosas pero nunca por qué son así. O más allá y por último:
¿por qué se van los justos? Por qué se esfuman las personas ecuánimes, íntegras,
antes de tiempo. ¿Cuándo es bueno morir? Sin duda no a los 35 años. Sin duda no
cuando se tiene una vida larga y beatífica por delante. Sin duda nunca cuando
hablamos de un corazón de implosiones amorosas que revitalizaba a los otros cada
nacimiento del sol. Sin duda jamás para que ese corazón haya explotado por
capricho de quién sabe quién para dejar por siempre sus tañidos largos y dichosos.
Ana Santos, mi querida, amada amiga, fuiste tú la guardiana de ese músculo de
bienandanza y humanidad que tuvo el infortunio de detenerse hace un par de días
para dejarnos en la más desoladora orfandad. Hay un pedazo de alma que nos han
quitado. Ayer, sin embargo, soñé con un corazón que latía: era el tuyo como
parte del mío y son(ñ)aban al unísono en un solo compás; eran tus golpes de
pecho que hacían en mí una evocación dilatada y genial. Eras tú y la memoria
eterna, pues el olvido, conmigo y el cielo nuevo, será una quimera vil, una
utopía abyecta que abanderaré mientras haya vida breve. Somos tu gente y negaremos
tu partida: no habrá manera de cercenar el recuerdo como se lo hace con la
guillotina sobre un cuello tierno. ¿Vale la pena preguntarse por qué? ¿Es
relevante decir por qué te adelantaste a un territorio en el que todos tarde o
temprano deberemos checar tarjeta? ¿Es el lamento necesario cuando ya no estás
y jamás volveremos a ver tus ojos claros y sedosos que desplegaban sapiencia y
bondad? Ana, amada amiga: simplemente saliste del paréntesis de la vida para
entrar en otro que por ahora todavía no conocemos, pero donde en algún momento
cohabitaremos armónicamente como puntos suspensivos. Cerremos pues los
corchetes del paréntesis de tu vida y sigamos con la nuestra sin ti pero
contigo, ahí donde el recuerdo tiene peso específico y finca la trascendencia
vivencial de los seres humanos: mi memoria, pues, es tuya. Ana querida, el
punto final de tu vida es el inicio de tu verdadero relato, el grito escrito de
la remembranza que te hará inmortal entre nosotros, que te dotará de la eternidad
que alcanzan sólo los augustos, los probos. Yo sólo te digo que no habrá día en
que no piense en ti, pues has reservado un espacio afable en la mente y el
corazón de este cuerpo mallugado. Brindo contigo con un whisky12 años como lo
hicimos tantas veces en tantas partes, pues la finitud del cuerpo es también la
perennidad de la palabra, la memoria y el amor.
CAS, Tepic, 18 de junio de 2014
miércoles, junio 11, 2014
jueves, abril 03, 2014
martes, febrero 25, 2014
Del DF para Nayarit (ese priorato llamado estado)
CAS
para M,
Siempre se ha pensado en esa práctica insana de los juicios en silencio. En México es el pan nuestro de todo día. Pero qué pasa cuando la revelación es tan evidente que, como diríamos acá, no deja pie con bola (mi siguiente libro se llamará De la taciturnidad como estruendo). Hay que sufrir, pues.Y ser escépticos. Allá ellos (mis alumnos siempre me preguntan entre este "allá" o este "haya" o esta "aya" o este "halla". Mis alumnos son idiotas y hay que responderles. Y vuelvo a sufrir, qué más...). Pero más ALLÁ de todo esto, es necesario matizar puntos o claves o rutas o... algo, GODDAMN. En este país hay una cosa llamada Tepic: inentendible espacio como muchas otras cosas del universo (como que exista el América, pues). Pero en esa parcela malsana que se ve desde afuera, hay resquicios, intersticios para decirlo como lo manda correctamente el lenguaje, que hacen mantener la memoria, el sueño y la sensibilidad de una comunidad. Ahí donde quizá el mote más común sea Melanie habrá algo distinto, más pegado al sol como una vaca, más embutido (como lo que sale de una vaca), más sentido y más abierto a ese territorio a veces ignoto pero ambulable por algunos seres humanos. Por eso hay que hablar de ello, pa que sea viviente, pa que sea resistente, pa que se murmure de él y sea verbalizado. Dale, dale, pues, que de ahí somos todos...
CAS
lunes, febrero 10, 2014
viernes, febrero 07, 2014
martes, octubre 15, 2013
viernes, octubre 11, 2013
Últimos textos en antologías
Carlos Antonio de la Sierra, "Los legionarios de Cristo. El cuento joven en México" en Alfredo Pavón (comp.) Historia crítica del cuento mexicano del siglo XX, Tomo II, Xalapa, Universidad Veracruzana, 2013, pp. 993-1003.
Carlos Antonio de la Sierra, "Bajo el volcán: la tragedia de Jacques Laruelle" en Sobre Lowry, Cuernavaca, La cartonera, 2012. pp. 29-40.
Carlos Antonio de la Sierra, "El maguey y la piedra. María de la Fuente y Pablo O'Higgins" en Más parejas en el arte mexicano, México, Arterisco, 2012, pp. 50-63.
CAS
martes, septiembre 03, 2013
Adiós,
mezcal
“Mezcal”, dijo el Cónsul. “Mezcal”, ha resonado
el balbuceo como evocación interminable. Hemos, pues, de brincar de un
sonambulismo a otro, driblar el despeñadero de la sobriedad, ahí donde la gente
era ecuánime y dichosa. Quien haya tomado un trago de mezcal nunca volverá a
ser el mismo. Y es en las comisuras donde empieza el milagro: la no sonrisa
horizontal donde los labios se humedecen y un aroma ignoto se refugia
tenuemente en la palidez del carmesí. El mezcal se toma con infinita paciencia
y ¡ay de aquel que ose arrebatar su cuerpo de un solo trago! Jamás se piensa en
él como un precario truco de magia: el elíxir se vierte como quien bebe la
eternidad y a su paso le da luz y color a la hidrografía de los paladares mundanos.
Beber mezcal no es cosa menor; vivir el mezcal es asistir al prodigio
inimitable de un estado mental, ahí donde la gota es río y el río zumo que se
desborda por labios descastados, desflorados por una humedad insomne, ésa de
los corazones de la tierra.
La
siguiente confesión será compartida: no hay aguardiente de agave que no genere
un silencio terrorífico. Pero ésos, como todos sus hermanos producidos en un
país en forma de cuerno, no tienen matices corporales, personalidad propia, y
se les conoce con el nombre genérico de mezcales. No obstante, y hay que decir
que acudiremos a un épico parto semántico, hay una diferencia de matiz en su
nomenclatura: no es lo mismo mezcales que mezcal (recuerdo esa anécdota del
amigo que llegaba a la casa y, a pregunta expresa de qué le gustaría tomar, contestaba
de inmediato: “Tequilas, por favor”). Por ello, en esa minucia lingüística
también está su esencia espirituosa: el mezcal se ingiere de uno en uno y en
cada vaso el venturoso bebedor se reconstruye internamente: una tinta indisoluble
tatúa su cuerpo por dentro. Primero se sentirán como diez metros de alambre de
púas; después como echarle alcohol a la herida abierta y centellante; ya en el
fondo, el líquido creará el hombre nuevo e ilustrado que habitará en el otro
lado de la piel (manchado y mancillado en la entraña, pues, para evitar
confusiones con los adoradores de la Ilustración). La historia del mezcal, a
diferencia de la del tequila que es inexistente, crece en la oscuridad de los
conductos sanguíneos de los personajes tocados por la divinidad; son anales
trasnochados y luctuosos que aceptan sin más una victoria pírrica. Soy hombre
sin razón. Soy hombre sin-sentido. Soy bebedor de mezcal y su historia creció
en mí como árbol adentro. Soy bebedor de mezcal y ya no hay resquicio dentro mío
para ser tallado. Soy un cauce rebasado. Soy hijo del aguardiente del no se
puede creer y sin embargo he creído en él. He tomado mezcal y mi acta de
defunción tiene una rúbrica anticipada.
Durante
mucho tiempo el mezcal me ha acompañado como escudero fiel. He degustado las mieles
de miles de piñas y en cada sorbo atestigüé un nuevo hechizo de la creación. He
acreditado la existencia de infinidad de cepas y acaso ya no hay más agave para
una garganta mallugada, una úvula enllagada, ensangrentada, en descomposición.
El mezcal es una bebida de fuegos imperecederos: un trago lo enciende; el otro
lo apacigua. Uno más lo renueva. Alguna vez dije que era una bebida de
cabotaje. Estaba equivocado: quien ha sido tocado por la sirena de su savia
jamás regresa a tierra firme. El mezcal es una bebida de mar abierto y abandono
absoluto: quien lo bebe se enfrentará a una brújula vacilante, el mismo mezcal
sin señal del norte. Si he de pensar en una figura alegórica, entonces me iré
con la del rescoldo interminable: ese espacio omnímodo, alejado de la
incandescencia y de la oscuridad plenas, que no termina por apagarse nunca.
Por
años he bebido mezcal, he escrito sobre él. ¿Por qué algo tan prosaico atrae la
suficiente atención para no dejar de pensarlo, sentirlo, padecerlo? He asistido
a sus embrujos y he fracasado en narrarlos, en dar cuenta de ellos al vislumbrarlos
como ecuaciones matemáticas. Pero no: ahí está su vigor como memoria inexpugnable
de la piel. Bastará arrojarme una brasa para hacerme rescoldo eterno, amante
mezcal y fuego invisible. Adiós, mezcal: soy hombre muerto y juro que por fin he
de dejarte en paz.
CAS
Texto publicado en el número 65 de la revista El jolgorio cultural.
viernes, agosto 09, 2013
CAS en la Capilla Alfonsina
LITERATURA Y TRANGRESIÓN
Autores
inconfesables: Georges Bataille.
En este ciclo,
Carlos Antonio de la Sierra hará una exploración por los autores que han sido considerados transgresores en la
historia de la literatura. Durante estas sesiones abordará la vida y obra de
personalidades como Emile Cioran, Stefan Zweig y Peter Handke, entre otros.
En esta
ocasión hablará sobre Georges Bataille, nacido en 1897 en Francia, y que fuera
considerado un pornógrafo por excelencia. A través de la literatura y el
ensayo, formuló una aguda crítica a la racionalidad de la palabra escrita y al
concepto clásico de sujeto. Buscó despojar a sus textos de toda retórica para
aproximarse a lo que él llamaba "la desnudez del ser".
Participa:
Carlos Antonio de la Sierra
Martes 13 de
agosto, 19:00 horas
CAPILLA
ALFONSINA, Benjamín Hill No. 122, Col. Condesa (Metro Patriotismo) Tel. 55 15
22 25
Entrada libre
CAS
sábado, julio 27, 2013
viernes, julio 26, 2013
Mis amigos muertos
Cada vez que ha fallecido un amigo, he escrito sobre él. Quizás pueda llamársele obituario, corona fúnebre, homenaje o simplemente recuerdo. Y lo he hecho porque acá, de este lado del túnel, es donde hay que valorar una vida transcurrida. ¿Habrán querido morirse? Sin duda que no. Pero qué más da: ya están muertos y jamás sabrán que lo están. Y sin embargo varios de ellos no hicieron mucho por mantenerse en esta ribera nuestra. ¿Se pueden criticar decisiones tan rotundas que acaso no pasen por la racionalidad? ¿Son conscientes acciones como beber días seguidos hasta llegar al hospital para que éste los expulse sólo a la morgue; para ser lo suficientemente descuidados y trabajar cerca de un cable de alta tensión sin resguardo alguno; o simplemente para lanzarse de un puente de sesenta metros directo al pavimento? No lo sé. Lo que sí sé es que esa gente a la que he amado y que ya no está con nosotros (ese plural que nos abarca y prefigura porque no somos los únicos en padecer la ausencia), hace que me dé cuenta, hoy más que nunca, que no me quiero morir; más allá de eso: que no quiero pasar a formar parte de un club de amigos muertos (por eso odié esa película La sociedad de los poetas muertos, porque ninguno de esos pendejitos supo valorar su propia vida. Poetas muertos... ya quisiera ver a esos bergantes, y a cualquiera que se considere maldito, frente al pelotón de fusilamiento); mucho menos que mi gente sufra por eso. Todos nos vamos a morir (y perdón si en este momento estoy exhibiendo una epifanía o haciendo una revelación última), pero a mí me falta mucho tiempo. Ignoro cuánto. Sin embargo si sé que no soy Héctor frente Andrómaca y que mi enemigo de mañana no es Aquiles. Las batallas también pueden evitarse, aunque ya nadie en su candor de capa y espada piense en uno; falta acaso entender las deserciones como los actos más honorables que existen. El punto es que no percibimos que acaso la idea del exilio es el paraíso, un estadio de bienandanza que se construye con otros pilares, con cimientos más profundos y briosos que los moralmente condenados. Hay que cruzar el Rubicón para entrar en el laberinto y encontrar en esa habitación sin salida lo que resta de vida: matar a Caronte para evitar el Hades; cohabitar con Asterión, pues, esa magnífica bestia que nos acompaña en todo espejo. He ahí la morada perfecta e imperecedera.
Yo quiero seguir vivo gracias a mis amigos muertos, a ésos a los que amé y me dieron el salvoconducto celestial para mantenerme en este lado del río (confío en el Miguel Strogoff que hay en alguna parcelita de mi alma). Julio, lo he dicho, es el mes que más detesto y el que más quiero. Hoy día, ahora que cae la tarde y no hay más que verde en mi mirada, es lo único que amo: es así porque sus días me han hecho tomar la decisión de llegar hasta el siguiente julio y seguirlo amando y odiando por igual.
CAS
jueves, julio 11, 2013
De escuderos y damas de compañía
Existen bebidas que se toman juntas pero no revueltas. Quizás
sea importante agregar que se beben a la vez pero no mezcladas, esto es,
funcionan como acompañantes, o como dirían los anglosajones: como chasers. El tequila, por ejemplo, suele
tener como cortesano un caballito de sangrita, preparado de jugo de tomate, limón, naranja y salsas picantes y
sazonadoras. Pero también puede estar escoltado por una rodaja de limón y una
pizca de sal. Después del trago de agave azul, una chupada de limón con sal
hará más dócil el tránsito y la nostalgia entre la una y las tres de la tarde
será breve. Hay personas que consideran el encuentro bucal con el cuerpo del
cítrico un acto rupestre y le apuestan al nacionalismo. Es la gente que en un
bar pide “Una bandera, por favor”. A su mesa llega un caballito de tequila
blanco, escudado a los lados por uno de sangrita y otro de jugo de limón. El
encuentro con el águila y su escudo será en la garganta del afortunado bebedor
tricolor, ahí donde su boca es ya un nuevo lago de Texcoco. Algunos otros
acostumbran sopesar el trago fuerte con una cerveza. En esta diligencia el
galope del agave se desliza más pausado, más a trote lento por las papilas pero
sin perder por completo la sensación de que ese recinto nunca más será el mismo.
El punto es irrelevante: un trago de cerveza tras un buen tequila perlado es
sólo una mutación inocua. El mezcal, por su parte, también tiene su comparsa.
Si bien, como el tequila, puede ser seguido por cerveza en cada trago para regular
su vigor, son infaltables unas rodajas de naranja y un poco de sal de gusano
para consumar el ritual, ése de cuando los sonidos de la tierra impregnan cada
palmo de su ruta hacia dentro. Básicamente todos los destilados de agave pueden
acompañarse con cerveza (un trago y un trago, para que no haya lugar a dudas y
la bienaventuranza fluya); son estas bebidas conversas las que ayudan a afinar
el espíritu agavero, esas dilectas damas de compañía y honestos escuderos de
sus caballitos, perdón, de sus caballeros andantes y su cabalgata interminable.
CAS
martes, mayo 14, 2013
Entre panistas te veas
CAS
En una entrevista que aparece en el último número de la revista Proceso, el presidente del PAN, Gustavo Madero, dice: "Lo único que me interesa es si estoy en el lado correcto o incorrecto de la historia". A esta ínclita conclusión arriba después de afirmar que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, es un tipo afable y buen bato, y desacreditar la campaña panista durante las elecciones de "Peña miente". Los panistas se empeñan cotidianamente en poner a prueba su estupidez. Al final del día obtienen un éxito rotundo en dicha gesta: la estupidez se mantiene intacta. La frase de Madero, en el canal de la más fina sapiencia foxiana, sólo puede ser interpretada en dos sentidos: la historia la hacen los vencedores y yo quiero ser uno de ellos (los demás están muertos; la gran mayoría por cuernos de chivo) y el que se mueve no sale en la foto. Ésa ha sido la historia de este país. Después de las elecciones del año pasado, le dijeron a Madero que ahora él sería oposición. Indignado respondió: "Tú no me vas a decir si soy oposición o no". Cosas veredes en la viña del Señor. Cada vez que me topo con este tipo de declaraciones, regreso a mi profunda filiación marxista y recuerdo una frase del gran Maestro Groucho Marx: "Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar: es realmente un idiota".
CAS
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