lunes, enero 02, 2017

Thomas Wolfe y Asheville

Nunca he sido muy afecto en visitar las tumbas de escritores. En general me parece una prosaica actividad de fanáticos, algunos que a veces ni siquiera han leído al autor de marras. No obstante esta decisión, hace algunos días me topé con una. Estaba con mi familia en Asheville, Carolina del Norte, dando una vuelta por uno de los lugares obligados: el cementerio Riverside. Situado en un cerro, no había manera de echarle un vistazo si no era en coche. Mientras le dábamos la vuelta, a mi sobrino le dieron ganas de orinar. Paré el coche donde el pequeño sendero se ampliaba y bajamos. Ahí, exactamente enfrente, vimos otra tumba similar a todas las demás pero con un botecito lleno de plumas y lápices al pie de la lápida: era la sepultura del hijo pródigo de la ciudad, Thomas Wolfe. Admirado por William Faulkner, enfrentado en algún momento con Francis Scott Fitzgerald, Wolfe fue uno de los grandes estetas narrativos de su generación que, como muchos de ellos, murió antes de tiempo: a los 38 años fue alcanzado por una inusual enfermedad llamada tuberculosis miliar. Ya in situ, la inercia convencional fue inevitable y la sepultura wolfiana no resistió las tomas fotográficas. Mi sobrino me pidió una pluma para ponerla como ofrenda y le di una de mis bics de la bolsa del pantalón. Yo mismo puse otra para sumarme al ritual, más allá de que piense que a sus novelas se les podría quitar la mitad de páginas (no bastó la labor de su editor de Scribner's, Maxwell Perkins, quien trabajó con él sus dos primeras novelas para reducirlas a la tercera parte). Pero ya estábamos ahí y tuvimos que hacerlo. Asheville es una ciudad mística de montaña, en la que hay hoteles-spa que muchos personajes célebres han construido como retiros espirituales. En  el Grove Park Inn, por ejemplo, hay un pasillo de cien metros con las fotos de sus famosos huéspedes; las últimas son de Barack Obama y familia. Pero Asheville también se recuerda por ser el lugar donde murió Zelda Fitzgerald, esposa de Scott. Zelda llevaba varios años entrando y saliendo del Hospital pisquiátrico Highland de Asheville debido a los trastornos mentales que siempre padeció. La última vez hubo un incendio (ashes-ville). Ella estaba en un cuarto esperando la terapia de electroshocks. El fuego se esparció por un hueco del montacargas e incendió el ala en donde estaba Zelda encerrada (me disculpo por el ofensivo juego de palabras). Murió quemada. Aunque Scott había fallecido años antes, y de hecho llevaban ya tiempo separados, fueron enterrados juntos. Su tumba está en Rockville, Maryland, un lugar en el que espero que a mi sobrino nunca se le ocurra ir al baño porque, no hay de otra, ahí la gente seguro muere lapida-da.



































CAS

martes, noviembre 22, 2016


La ru(t)ina del interior tiene variaciones furibundas: escalas largas y rugosas que patentizan la vorágine del intestino (ignoro cuál). Ahora como siempre abdico a la esperanza y, dócil, dimensiono la nueva órbita de mi piel. No hay marcha atrás: tintineo adentro como sonaja lejana. La serpiente tiene una flamante veta que husmea su piel estriada. Y baila anárquica, indómita, por un desfiladero ulcerado. Es la culebra del hijo del hijo que ruge como dios pagano para empenachar mis entrañas. Vuelo visceral del reptil emplumado. La pelea entre Escila y Caribdis detona un fuego esotérico, ése que sólo el hastío resiste. Y la llama llama entre sílabas fugaces. Una lengua nueva que chupa con dicción pirómana. Apágame, fuego.

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miércoles, noviembre 09, 2016

CAS en el Valle del mezquital

Ya está en youtube la conferencia sobre mediación de la lectura que impartí en la normal del Valle del mezquital, Hidalgo, hace unos días. Abajo está el enlace al video.


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sábado, septiembre 24, 2016

CAS en Aguascalientes sobre escritores suicidas























Mañana 25 de septiembre estaré en la feria del libro de Aguascalientes para dar una conferencia sobre escritores suicidas. Os espero.

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sábado, septiembre 17, 2016

CAS en Pátzcuaro













El próximo viernes 21 de septiembre estaré en Pátzcuaro, Michoacán, para impartir el taller "Lectura y cotidianidad. Contagio, acompañamiento y comunidad", en el marco del Congreso de la Dirección General de Bibliotecas. Más información aquí.

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Bibliotecas en México























Ya pueden leerse mis artículos sobre las bibliotecas Mauricio Magdaleno de Zacatecas y la Fray Servando Teresa de Mier de Monterrey. Ambos están en el número 102 de la revista El bibliotecario de la Dirección general de Bibliotecas. Aquí el enlace.

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Sobre la corrupción























Desde hace algunos meses puede leerse la entrevista que me realizaron sobre la corrupción en México. El texto aparece en la revista Ibero que coordinan mis amigos Juan Domingo Argüelles (director) y Bety Palacios (editora). Pícale aquí.

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martes, mayo 10, 2016

La letra, la piedra y la imagen

Hace algunos días fue la apertura de la exposición Malgré Tout en el CIELA-Fraguas de Aguascalientes. Se trata de una serie de fotos que Carlos Contreras de Oteyza le tomó a algunas esculturas de su abuelo, Jesús F. Contreras. El texto de sala de la exposición es mío.



































CAS
Acción poética

La semana pasada, después de un par de años, me reencontré en Aguascalientes con mi querido amigo, el poeta Armando Alanís Púlido, creador del concepto de poesía urbana "Acción poética". Recientemente, su último libro de poesía, Balacera, inauguró en México la colección "Marginales" de la editorial Tusquets. Aquí el video de una de sus participaciones en las Jornadas de Poesía del Premio Aguascalientes.

video



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Muchos años después... Gabo en México

Hace algunos años me entrevistaron en el Canal 22 para un documental que se hizo sobre Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Como sólo tenía una copia en video, se me había olvidado que existía. Sin embargo, por esos azares oscuros que anegan o clarifican la memoria, me lo encontré en la red. Es de 2007, hace algunos kilos.



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martes, mayo 03, 2016

Shakespeare y el cine























Ya puede consultarse en línea mi columna "De la tinta al celuloide" de la revista El Bibliotecario. "Shakespeare y el cine" es el título. Muchas felicidades a mis queridas amigas Virginia Sáyago y Beatriz Palacios por el número 100 de la revista. He aquí el enlace.

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CAS en Aguascalientes

El próximo jueves 5 de mayo estaré moderando dos mesas de poesía en Aguascalientes. Se trata de las Jornadas previas a la entrega del Premio Aguascalientes de Poesía, que este año obtuvo Minerva Margarita Villarreal. Os veo por ahí.





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lunes, enero 04, 2016

Mercados en México























Recién salió mi último libro: Mercados en México. Festín de los sentidos. Helo aquí.
El Bibliotecario 98 y 98


























En este momento puede consultarse en línea las dos últimas colaboraciones de mi columna "De la tinta al celuloide": "Cine y bibliotecas. La vida entre libros" y "Entre la letra y la imagen. El arte de dar y tomar". Pícale en los títulos.

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martes, noviembre 24, 2015

Nuevo libro























Recién sale de la imprenta el libro que escribí para Actinver sobre artistas plásticos mexicanos, Orgullo mexicano. Entre otros artistas están Francisco Toledo, Alejandro Santiago, Jorge Marín y Rafael Cauduro.


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jueves, noviembre 12, 2015

CAS en la FILIJ

Ahora mismo puede escucharse el podcast de la entrevista que me hicieron en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la ciudad de México. Pícale aquí.

Bety Soto, CAS y Erika Burgos en la FILIJ

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sábado, noviembre 07, 2015

lunes, octubre 26, 2015

CAS en Aguascalientes en octubre























A partir del miércoles 28 de octubre estaré impartiendo un taller de creación literaria en la ciudad hidrocálida. Os espero.

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viernes, octubre 16, 2015


Escritores de película






















Ya puede leerse mi columna "De la tinta al celuloide" en la revista de la DGB, El bibliotecario. El título de esta colaboración es "Escritores de película. De mitos y otras yerbas". Acá el link.

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lunes, septiembre 28, 2015

Un poema

Cuanto
Te guste a Ti,
Me gusta
A mí
Así
Que
Procura
Que aquello que te guste
Te merezca.

Francisco Cervantes, “Un Horus secreto”.

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lunes, agosto 17, 2015

CAS en Aguascalientes en septiembre





















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martes, julio 21, 2015

Aguas con el fuego. El diablito anda suelto

El principal enemigo de los mercados mexicanos no son las insalubres ratas de las cañerías ni las malhechoras que acechan para atracar a incautos. La mayor amenaza, que se repite como el día y la noche, es el fuego. Será difícil encontrar un mercado en el país que no haya sufrido un incendio; algunos han tenido varios y solo su pujante estructura los ha mantenido en pie: una chamuscada, dirían algunos marchantes, no va a tumbar este templo. Pero hay otros que se acaban caprichosamente y no vuelven a renacer jamás de sus escombros. ¿Por qué se queman los mercados? Sin duda apelaríamos a los descuidos, a la falta de protocolos de seguridad, a la desidia de algunos vendedores. Quizás a colillas de cigarros, cortos circuitos, fuegos artificiales, pólvora o gatos que prenden el interruptor de una luz cercana a una piñata. Hace algunos años, uno de los tantos incendios del talante brumoso de La Merced fue provocado por unos diablitos. La pregunta de los locatarios fue: ¿unos diablitos? ¿Ésos de carga? Estaba claro que esos diablitos, los que dan el golpe pero hasta ahí en los fervorosos pasillos de La Merced, nunca habrían empezado un fuego. El incendio y su hechura apocalíptica había sido invocado por otros diablitos, más eléctricos y profanos, que se colocan en las alturas de los postes callejeros para robar un poco de energía eléctrica. Ahí la luz hizo al fuego nuevo por un diablo mal puesto y alumbró el nacimiento del flamante y flameante mercado, que como todas las aves fénix del mundo, renació una vez más de sus cenizas invisibles.

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jueves, junio 04, 2015

CAS en la Cineteca








El próximo martes 9 de junio impartiré la conferencia "De la tinta al celuloide. Literatura y cine mexicano". La plática versará sobre Dos crímenes de Jorge Ibargüengoitia y la versión cinematográfica dirigida por Roberto Sneider en 1993. La cita es a las 18:00 hrs. en la sala Arcady Boytler de la Cineteca Nacional. Naturalmente después de la charla se proyectará la película. Abajo la programación completa de las confes de junio.























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Stefan Zweig y El gran Hotel Budapest























En este momento puede leerse mi texto sobre El gran Hotel Budapest de Wes Anderson en la edición febrero-abril de la revista El bibliotecario de la Dirección General de Bibliotecas. Aquí el enlace de la revista competa.

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viernes, mayo 01, 2015

Once we were young



Mi querida amiga Bety Palacios desempolvó esta foto tomada hace casi 15 años en Ciudad Juárez. No sé si llamarnos escritores incipientes, pero lo cierto es que no éramos famosos (como acotación, yo sigo sin serlo, aunque sabemos que la esperanza es lo último que muere). Entre otros amigos están Luigi Amara, Estrella del Valle, Hernán Bravo Varela, Julián Herbert, Fernando de León, la mismísima Bety Palacios, Miriam Mabel Martínez, Maricarmen Sánchez Ambriz y Juanjo Rodríguez. Éramos jóvenes y flacos. Yo aparezco a la izquierda con anteojos, la demodísima barba de candado y hace unos kilos.

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viernes, abril 17, 2015

CAS en Bellas Artes

El próximo domingo 19 de abril estaremos celebrando los veinte años del Programa Nacional de Salas de Lectura en la explanada del Palacio de Bellas Artes. El evento coincidirá con los festejos adelantados por el Día Mundial del libro y del Derecho de autor. A mí me tocará entrevistar a algunos de los autores que pertenecen al acervo de Salas de lectura. Entre otros escritores, nos acompañarán María Baranda (Diente de león), Luis Felipe Lomelí (Indio borrado) y Luigi Amara (A pie). Os esperamos a partir de las 11 de la mañana.



















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El Santo

El martes pasado terminó con éxito en el Centro Cultural del Bosque el ciclo Santo, el enmascarado de plata. Muchas felicidades a mi querido Maestro Daniel Téllez y sus buenos oficios para organizarlo.
























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jueves, abril 09, 2015

Otra vez el Loco

Hace ya algunos años escribí sobre Marcelo "El Loco" Bielsa, un entrenador distinto en todo el sentido de la palabra. Hoy día, como entrenador del Olympique de Marsella, vuele a sorprenderme con la sapiencia de sus palabras. He aquí su arenga en el vestidor después de haber perdido un partido: "Acepten la injusticia, muchachos. Traguen veneno. Aunque les resulte imposible no reclamen nada. Al final todo se equilibra". 

















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miércoles, marzo 11, 2015

Tu barro suena a plata. El Santo revisitado

Una máscara. Una tapa que habla entre incienso. Un misterio inexistente, pues la incógnita se presenta como verdad palmaria, señera. El rostro no importa: no ha lugar a la duda sobre una persona, sobre el contorno epidérmico debajo del trapo plateado. Cara y tela se mimetizan en una sola expresión de firmeza y perennidad. Así, debajo de la máscara hay otra más, y abajo otra, y abajo otra. ¿Por qué importa tanto el talante cuando, sin el enigma del paño, sería uno más de los rostros anónimos que adoquinan el mapa de las lamentaciones cotidianas, el subtexto vivencial en el que se muere porque que no hay leyenda que mantenga la huella transcurrida? Todo semblante se desvanecerá como los de los sueños, el crimen perfecto de realidades que no fueron plateadísimas, argentas de sangre, corazón y lona. Y hay pocos así, de trascendencia férrea y fugitiva. Nadie recuerda el rostro de Rudy Guzmán; sin embargo, todos en México conocen la careta del Santo, el enmascarado de plata.
         A 31 años de su muerte, su hechura sigue vigente, más viva y actual que nunca. El Santo cristalizó una de las consignas sagradas de la lucha libre: la eterna rivalidad entre el Bien y el Mal. El encordado luchístico es el último reducto en el que ocurre esta dualidad elemental de la vida: la representación de la buenaventura como deber ser y la atomización de las fuerzas del mal por parte de rudos encarnizados y de un réferi que jamás será el abanderado de la justicia. Ahí el Santo era idolatrado, incluso en esos momentos de amnesia o problemas pasajeros de identidad que le hacían coquetear con el lado oscuro: siempre regresó al sendero de la bonhomía y ahí se mantuvo, con arte y presteza, sorteando todo tipo de desavenencias bizarras.


El punto relevante fue cuando tuvo que combatir a sus enemigos más allá del ring, cuando la ignominia venía de poderes siniestros que atentaban en contra de la humanidad. En esos momentos de zozobra aparecía el Santo conduciendo un descapotable a gran velocidad para llegar a enfrentarse a mujeres vampiro, zombies chilangos o momias de Guanajuato. ¿Qué ocurría en estas representaciones entre lo bueno y lo malo? El Santo, a diferencia de los superhéroes gringos, era de carne y hueso, podía ser lastimado, sufría como cualquier otro ser humano, pero se levantaba del perjuicio para salir victorioso de gestas destinadas, en principio, al naufragio. Por eso en la lucha libre nunca han sido famosos gladiadores llamados Batman, Robin o Linterna verde: ellos pertenecen a la ficción. El Santo, sin embargo, es real. Y sólo hay uno. Para muestra un botón: los superhéroes gringos salieron de la artificialidad de un cómic para luego tener presencia de carne y hueso; el Santo, en cambio, a partir de su lidia en el cuadrilátero y el cine, apareció en las historietas. El héroe de carne y hueso fue representado en la gráfica para darle mayor impacto, para que se conocieran sus hazañas, se supieran sus desafíos como ola expansiva. La culminación de esa sinergia entre el lector del cómic y su personaje querido es que el fin de semana esas proezas estarían en la arena en la función dominical, se podría pedirle autógrafo al ídolo amado y constatar, después de unas palmadas en la espalda sudada, que en realidad sí existía.
         Hay que hacer notar que el mismo nombre Santo le hace guiños a la divinidad, a esa aspiración mágica de la religión católica que busca el bienestar terrenal. Decía el gran cronista deportivo Ángel Fernández: “Lo peor de pedirle deseos a un santo es que te los cumpla”. Desde luego, porque para el devoto sería la constatación de la existencia de una deidad omnímoda, aunque para el escéptico seguiría siendo una coincidencia o un paso más del azaroso recorrido del destino. La gran virtud del Santo era que los deseos o peticiones se hacía más reales, más posibles, más vertiginosos. El ícono de la iglesia se trasladó al ícono de la cultura popular y su pináculo tuvo efectos más efectivos y verosímiles en la sociedad. La gente iba a la arena para ver ganar al Santo; sabía que, como persona de sangre y músculo, sería presa del dolor, pero también que al final su sufrimiento, como aquellos que fueron clavados a una cruz, tendría una razón de ser que crearía sentido beatífico en una comunidad y siempre, por sobre todas las cosas, arribaría a buen puerto.


         El 12 de septiembre de 1982, el Santo se retiró para siempre de los encordados. Sus compañeros en la lucha estrella en relevos atómicos fueron el Huracán Ramírez, el Solitario y su gran pareja de años atrás y a quien habían sacado del retiro para que luchara en el festejo, Gory Guerrero. Hace más de treinta años de ello y ninguno de estos luchadores vive hoy día. Sus rivales fueron Los Misioneros de la muerte (el Signo, el Texano y el Negro Navarro), jóvenes que subían como la espuma, y el célebre Can de Nochixtlán, don Pedro “el Perro” Aguayo. La lucha fue una masacre. Los Misioneros y el Perro, valiéndose de todas las tretas y amaños posibles, golpearon y vejaron a cuatro leyendas de la lucha mexicana y al final perdieron por descalificación en dos caídas seguidas. La sensación, sin embargo, de quienes vimos esa lucha fue de orfandad, un extraño ánimo que corría por la venas mexicanas como malestar solidario; nunca más el Santo subiría al ring a defender el honor y el emblema de las causas justas; no obstante había estado ahí, una vez más, con el misticismo de su tapa plateada para sufrir y triunfar ante sus últimos rivales en el pancracio. Dos años más tarde, el Santo el insigne enmascarado de plata, sufriría un infarto devastador y su corazón dejaría de latir. La gran hombrada, desde el Más allá y como voluntad celestial de un santo, fue que el corazón le salió del pecho y siguió latiendo y compartiendo sus venturas y aventuras en el territorio de lo fugitivo. Por eso el Santo vive. Por eso estamos aquí hablando de él, por una necesidad cultural y vivencial que nos hace mentar de nuevo su nombre. He aquí, entonces, uno de los sinónimos de la inmortalidad.
         En “Suave patria”, el gran poeta zacatecano Ramón López Velarde escribió:

Tu barro suena a plata, y en tu puño
su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño,
en calles como espejos se vacía
el santo olor de la panadería.

La tapa plateada del Santo viene del barro de esta tierra, de sus calles como espejos y de la vida diaria, como el santo olor de la panadería. Por esas razones, por aquello de las llaves mal habidas, los lances inesperados de la brega cotidiana y la evoluciones malsanas desde la tercera cuerda, siempre habrá que pensar, como forma de salir al paso, en una De a caballo bien puesta. Por ello también, por las dudas de los misioneros de la muerte y otros oficiantes igual de pecaminosos, habría que decir hoy y para siempre que todos somos el Santo, ¡el enmascarado de plata!
  

Texto leído en el Ciclo El Santo, el enmascarado de plata, el 10 de marzo de 2015 en el Centro de creación literaria Xavier Villaurrutia de la ciudad de México.

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martes, marzo 10, 2015

Hoy en la Condesa con el Santo

















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