jueves, enero 26, 2006

Sólo Dios sabe

Encontré en mi clóset un brasier negro. Le dije a mi mujer que lo había olvidado en mi casa. "Yo no dejé ningún brasier, mucho menos negro". El misterio se intensificó, pues la fidelidad es la única virtud que he alcanzado a mis 33. ¿Cómo habría llegado? Ella, extrañamente, no buscó el cuchillo para cortarme el cuello o sacó la vajilla barata para vaciármela en el parietal. No. Ella, por el contrario a cualquier reacción violenta que yo, aunque inocente de los cargos imputables, habría sufragado, sólo dijo "tíralo a la basura". Y ahí fue a dar, entonces, ese brasier negro y la culpa ajena.

CAS

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